martes, 10 de enero de 2017

Tipos de jabón

 Aunque es normal que muchas personas usemos jabón en nuestras rutinas diarias, a nivel mundial, es también una realidad que el jabón que elegimos para nuestro aseo no es el mismo para todos.
            Muy básicamente explicado, todos las variedades que existen de jabón cumplen la misma función: limpiar el cuerpo, especialmente el sucio, las células muertas de la piel y la grasa acumulada; sin embargo, cuentan con diferencias según las necesidades con las que cuente nuestro cuerpo y características de nuestra piel.
Es por eso que en éste post nos dedicaremos a los tipos de jabón.
Los jabones que se producen de manera industrial no son los únicos que existen, si nos ponemos a investigar un poco, podremos encontrarnos con que en un principio, en el origen del jabón, este era un producto prácticamente obtenido de forma directa de la naturaleza, los orígenes más antiguos y concretos que se tienen de su historia es que en el Monte Sapone, en Italia, se acumulaba la grasa de animales que habían muerto, formando una espuma con la cual las personas podían lavar sus prendas de vestir; como el origen de muchas de las cosas que usamos rutinariamente en pleno siglo XXI. El elemento base de la fabricación del jabón es la grasa: sea animal o vegetal, es siempre un compuesto graso.
Es por ello que no es sorprendente que muchas personas se conviertan en pequeños o medianos productores de jabones artesanales, más naturales que los realizados por las grandes industrias porque sus elementos principales suelen ser compuestos como la glicerina o la miel de abejas, que no requieren de conservantes.
Entre los principales tipos de jabones se encuentran:
  • Por su presentación:
      Jabones líquidos, como geles de baño.
      Jabones sólidos o en barra.
  • Por sus componentes:
      Jabones alcalinos, con alta presencia de hidrógeno (lo que supondría un jabón normal).
      Jabones con pH neutro, con el mismo nivel de acidez que de alcalinidad, para pieles sensibles a la alta presencia de hidrógeno.
O
      Jabones industriales, con conservantes.
      Jabones comunes, como el clásico jabón azul. Se suelen identificar porque al momento de usarlos generan bastante espuma.
      Jabones naturales, de miel, glicerina, otras grasas vegetales...
  • Por su clasificación según necesidades del cuerpo o de la piel:
      Hidratante.
      Terapéuticos (para tratar enfermedades específicas de la piel).
      Desmanchantes, de avena, de leche o de concha de nácar.
Así como todas las personas aunque nos parezcamos en nuestras características básicas de raza y forma de comunicación a través de lenguajes compartidos que todos podemos aprender nos diferenciamos en gustos, personalidad o actividad u oficio que ejercemos normalmente para producir ingresos; nuestros cuerpos y sus características tienen diferencias a las que hay que prestar atención para estar, vernos y sentirnos saludables.
Eres únicamente tu quien puede decidir qué tipo de jabón usar, experimentando según las características y necesidades de tu cabello y apoyándote en tu dermatólogo o médico general de confianza.
Agradecemos a Sanchez Miami por su colaboración en este post


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